18.11.13

Relámpago.

Aquel decimoquinto día
en el que Nona notó relámpagos en su estómago,
había soñado horas antes
que se ahogaba en sus propios pensamientos;
y a las seis de la mañana,
con el frío enredado en sus tobillos,
se completó el ciclo lunar de su vientre
generando una onda de tensión expansiva.

Ahora se hallaba perdida
y miraba los lunares de su piel
como si fuesen extraños suicidas
que hubiesen decidido instalarse en la palidez mortecina que esta suponía,
mientras en su boca se desdibujaban las arrugas
que instantes antes habían formado 
el esqueleto de una sonrisa.

Nona era como un puzzle de vértebras
en las que cada una de ellas se hallaba erosionada
por diferentes lluvias -o emociones-;
era como un laberinto de recuerdos
que se enredaban entre sí 
con la habilidad que solo poseen
aquellas personas hundidas en abismos,
y era
era
¿qué era Nona?

Nona no era más que el reflejo de ojos cansados
que me observaba desde el frío lado contrario
del laminado cristal.

4 comentarios:

  1. Cada vez que alguien me dice eso sobre lo que escribo, soy un poquito más feliz.

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  2. Me encanta :))
    Dificil de entender, pero creo que lo entendi x3

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  3. Gracias ^^ Aunque yo siempre lo digo; no tienes que tratar de entender la poesía, simplemente ha de llegarte :)

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