17.3.14

Minuto treinta y uno.

Eres el minuto treinta y uno de todos los guiones que he escrito por, para nosotros. No una coma suspensiva, ni el hueco entre las dos frases que indican una despedida: el minuto treinta y uno. Te concedo ese privilegio, porque te quiero la mitad y un poco más.


Hoy, el asiento contiguo del autobús estaba ocupado por una persona tan vacía que le he preguntado si quería sentarse a mi lado. Me ha respondido que ya lo hacía. Supongo que no entendió la pregunta. Supongo que, en realidad, no se conocía a sí misma.

Y es por eso que he vuelto al polo norte de tu cama, bandera de la victoria en mano, mirándonos piel a piel sin decir nada; como dos extraños que ni siquiera saben subir una escalera a lo Cortázar.

Ojalá
ojalá
fueses mi ciclo de monotonía cada mañana. 

5 comentarios:

  1. Ojalá tus textos estuvieran más valorados; y es que chica, qué bien escribes.

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  2. El porque te quiero la mitad y un poco más me ha matado.
    Qué decirte que no sepas ya, que me gusta mucho leerte, Quim.

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    1. Ay, Perlilla, eres genial. Y lo mismo digo sobre ti.

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