23.4.14

Gé.

Para A, a quien le debo mucho más que un par de versos.

Gé con una mano saluda al mundo, y con la otra le enseña el dedo corazón por hijo de puta. 
Gé se muerde a sí misma, porque nadie se atreve a morderla.


La gente escribe a quién echa de menos cuarenta y cinco copas y un remordimiento más tarde,
ella lo hace sesenta y dos cartas después, aunque las queme
porque sabe que no tiene el valor suficiente ni siquiera para darle nombre a la dirección de sus palabras;
porque sabe que este la abandonó en pleno grito
en lo más alto de sus pulmones
y ahora tiene miedo de volver a gritar, por si se ahoga.

Quince planetas en las mejillas
y no se da cuenta de la fuerza con la que brilla,
como esas estúpidas mariposas demasiado ciegas para verse las alas,
las cuales ella cree rotas
y por eso no vuela, 
aunque sabe hacer volar más rápido que ninguna.

Nunca se describe si no es hacia atrás, para rehacerse
y dividirse en capítulos;
para pagar la cuenta y seguirse leyendo en formato trilogía.
Novela negra, se llama a sí misma
donde hace el papel de víctima y asesina.

Ha intentado sonreírse, sonreírte,
pero te tiene entre los dientes
y dice que así no puede;
que se le atraganta el amor como las espinas del pescado,
como si la bala no entrase por el agujero
para dejarla sangrando.

Habla de las inseguridades como si no tuviese ocho salidas de emergencia para escapar de sí misma,

y vaya mierda de borrones y cuentas nuevas que al final acaban rompiendo la página.

3 comentarios:

  1. Lo conseguiste, eres increíble
    -Gé

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  2. No sé si es más grande la envidia o la admiración que siento por ti.

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