2.6.14

La sintaxis de nuestras radiografías.


Yo, superlativo
proclamo por la presente de tu piel contra la mía
que dejo de ser diminutivo sin valor gramatical,
punto y coma que no pausa la frase, sino que le abre una nueva herida
o ese diptongo que nadie reconoce en bocas ajenas.

Yo, superlativo
te pido que no te acabes rápido.
Que me dé tiempo a unirte los lunares
esconderme en tus rincones
e ir a morir a tu ombligo.
Que sea el humo de tú, cigarrillo
el que me destruya los pulmones de una calada;
o la carcajada "antes de".

Yo, superlativo
no necesito de adyacente, pero si es a tu lado cambio todas mis funciones;
y el verbo pasa a ser el verso más oscuro de esta noche, el que esconde todos mis miedos
y sí, te quiero adverbialmente mucho
porque así no tengo que quedarme en "infinito" y puedo decirte "infinitamente",
a cuenta de todas las veces que me encuentro en tu boca
y todas las preposiciones me sobran
excepto durante y entre,
hacia, hasta
por y para.

No quiero, ni puedo, ni tengo que ser políticamente correcta
sino políticamente capaz de aprenderme el mapa de tu espalda.


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