4.9.14

(...)



A  veces es curioso
cómo duele tanto la ausencia,
que terminamos por tomar la puerta de salida
de una vida de la que todavía no nos han echado.

1 comentario:

  1. He resoplado al leer eso. Mucho.
    Duele la ausencia pero también duele la esperanza de, el no poder o no querer o no cerrar una puerta que ya ni siquiera sabemos si existe.
    El caso es que aquí sigo
    con la puerta abierta
    por si acaso se le ocurre regresar.

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